
La experiencia de la disciplina positiva en la escuela primaria
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Albert Camus dijo alguna vez: “La disciplina es la madre del orden y la libertad es su hija”. Esta frase resume de manera concisa la relación entre disciplina y libertad, dos conceptos que suelen ser vistos como opuestos. La disciplina es una de las herramientas más importantes en el proceso educativo, ya que ayuda a establecer límites y normas que permiten un ambiente favorable para el aprendizaje. Sin embargo, la disciplina puede ser percibida como una limitación a la libertad, lo cual puede generar emociones negativas en los estudiantes. En este contexto, surge la pregunta ¿Cómo fomentar una disciplina positiva que favorezca los aprendizajes? En este ensayo, se aborda la relación entre disciplina, libertad y emociones desde una perspectiva de la filosofía contemporánea y se presenta una experiencia en la escuela Primaria Jaime Sabines en donde la disciplina positiva fue un recurso de apoyo para construir entornos favorables para el aprendizaje y la convivencia.
En la filosofía contemporánea, se ha profundizado en la relación entre disciplina y libertad, y se ha planteado la idea de que ambas no son necesariamente opuestas, sino que pueden coexistir de manera complementaria. Desde la perspectiva de autores como Michel Foucault y Gilles Deleuze, se ha cuestionado la idea de que la disciplina implica necesariamente la represión de la libertad y se ha propuesto una comprensión más amplia de la disciplina como un conjunto de prácticas que regulan y producen subjetividades. En este sentido, la disciplina no es necesariamente un mecanismo de control y represión, sino una forma de producir identidades y subjetividades que pueden ser liberadoras en tanto que permiten a los individuos construir y experimentar diferentes formas de ser y de relacionarse con el mundo.
En la actualidad, se ha desarrollado la idea de la disciplina positiva como un enfoque que busca establecer normas y límites de forma respetuosa y en colaboración con los estudiantes, fomentando así la toma de decisiones conscientes y la responsabilidad personal. Al adoptar este enfoque, se puede crear un ambiente de confianza y seguridad emocional en el que los estudiantes se sientan cómodos y motivados para aprender.
Es importante destacar que la relación entre disciplina, libertad y emociones es estrecha, ya que la disciplina restrictiva puede generar emociones negativas como la frustración, el enojo y la apatía, mientras que la disciplina positiva fomenta emociones positivas como la confianza, la seguridad y la motivación. Por otro lado, la libertad es un valor fundamental en la educación, ya que permite a los estudiantes desarrollar su creatividad y su capacidad de pensamiento crítico.
En este sentido, es fundamental que los docentes adopten un enfoque de disciplina positiva que permita establecer límites y normas de forma respetuosa y colaborativa con los estudiantes, fomentando así la libertad y el desarrollo de emociones positivas que permitan crear un ambiente de aprendizaje óptimo.
Considerando todo lo anterior, para desarrollar este enfoque en nuestra escuela primaria Jaime Sabines nos dimos a la tarea de analizar en colegiado nuestras normas y reglamentos, lo que nos permitió darnos cuenta de que, en su enorme mayoría, las reglas revisadas prohíben actos sin dar elementos para asociar dicha prohibición con un beneficio (para la convivencia, para las personas en lo individual, para un entorno más organizado o sano). Por lo que entendimos lo relevante construir este reglamento en conjunto con los alumnos y explicarles claramente por qué son importantes y por qué es necesario realizar ciertas acciones.
Por lo que diseñamos una estrategia que nos ayudó a aplicar un sistema de recompensas y reconocimientos basado en el comportamiento positivo. El primer paso fue darle un sentido colaborativo, por lo que se formó un comité de estudiantes y maestros para desarrollar el sistema de recompensas. El comité trabajó para definir los comportamientos que se debían reforzar positivamente y determinar qué tipos de recompensas y reconocimientos serían más efectivos para motivar a los estudiantes. El comité identificó los comportamientos que se debían reforzar positivamente, como llegar a tiempo a la escuela, mostrar respeto a los demás, trabajar bien en equipo, demostrar un buen esfuerzo en las tareas escolares, entre otros.
Después de definir los comportamientos a reforzar, el comité diseñó el sistema de recompensas y reconocimientos, que incluía el uso de premios, diplomas, reconocimientos públicos, entre otros. Se aseguraron de que los premios fueran significativos y atractivos para los estudiantes.
Una vez que se diseñó el sistema de recompensas, se comunicó a los estudiantes y padres de familia. Esto se hizo a través de reuniones escolares, carteles en el aula y en la escuela, boletines escolares, y otros medios de comunicación que eran efectivos para la comunidad escolar.
Después de comunicar el sistema de recompensas, se implementó de manera consistente y justa. Los maestros monitorearon el comportamiento de los estudiantes y dieron reconocimientos positivos cuando fue necesario. También se llevó un registro de los estudiantes que recibieron recompensas y reconocimientos para que se pudiera realizar un seguimiento y medir el éxito del sistema.
¿Cómo nos fue?, hablar de resultados finales podría ser muy prematuro, pero podemos comentar que la disciplina positiva ayudo a mejorar el comportamiento de los estudiantes al fomentar una atmósfera de colaboración y respeto mutuo en el aula. Al centrarse en el refuerzo positivo y la enseñanza de habilidades sociales y emocionales, los estudiantes se sienten valorados y apreciados, lo que puede disminuir los comportamientos disruptivos y mejorar la cooperación y el trabajo en equipo.
Los docentes son fundamentales en la implementación de la disciplina positiva, ya que ellos son los responsables de crear un ambiente seguro y positivo en el aula. Un docente que fomente la reflexión y el diálogo entre los estudiantes, les está enseñando a ser empáticos, a escuchar con atención y a respetar las opiniones de los demás y esto puede marcar una gran diferencia en la vida de los estudiantes. Así que, recordemos siempre que las emociones son poderosas y que el respeto y la empatía son esenciales en el proceso de aprendizaje y crecimiento de los estudiantes.
También se puede comentar que, si bien la disciplina positiva puede tener muchos beneficios para los estudiantes, también puede haber desafíos al implementarla en el aula. Algunos de estos desafíos pueden incluir la resistencia de los estudiantes a los cambios, la falta de recursos y apoyo, y la necesidad de adaptar la disciplina positiva a las necesidades y características individuales de cada estudiante, además de la falta de corresponsabilidad de los padres de familia.
En conclusión, la disciplina positiva es una herramienta esencial para el desarrollo integral de los estudiantes, ya que les permite aprender a manejar sus emociones, a relacionarse de manera saludable con los demás y a resolver conflictos de forma constructiva. Además, esta disciplina fomenta la autoestima y la confianza de los estudiantes, lo que les permite enfrentar los desafíos de la vida con más seguridad.
"Este ensayo ha sido galardonado con el primer lugar en el concurso de ensayo argumentativo organizado por la Secretaria de Educación de Guanajuato en el 2023. 0"
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